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Mostrando las entradas de julio, 2018

Criaturas de la Noche

Eran las siete de la noche. De fondo, la planta de procesamiento de alimentos de harina de pescado, brilla como una fiesta industrial. Una fea y negruzca masa de cemento que no tiene nada de atractivo en el día y de la que podríamos olvidarnos si no oliera de vez en cuando a pescado. En medio, todo a oscuras, los campos de caña, escasos ya por las áreas urbanizadas. No existe alumbrado eléctrico desde la pared de la antigua hacienda hasta la carretera. Mientras los vecinos descansan en la aparente tranquilidad de sus casitas de ladrillos, las alimañas emergen de la oscuridad, retozando libres entre la yerba. Tienen el color del barro y apestan a acequia. Se comunican con silbidos de todas las escalas. Chamay, el hijo del lechero, que es el único que tiene una casita entre el límite de la urbanización y las chacras, cuenta que las orejas de algunos de estos seres cortan como las hojas de la caña, por eso conviene no acercarse. “Sabemos que están saliendo cuando las vacas de...

Irenismo

Es una mesa rodeada de universitarios engreídos y listos, tomando tragos. Uno de ellos levanta la mano y llama al mozo de un chasquido «¡Oye!» le grita, «limpia la mesa y trae tres más, rapidito que estoy con sed»; sus amigos se miran, luego esquivan; nadie dice nada… para no importunar. —¿Dónde está el beneficio de no denunciar una grosería, una presunción? —En llevar la fiesta en paz, pero… —Shht, ¡Calla! no seas imprudente.                       ------------------- Mi padre era un abusivo, quizá fue su generación, la vida militar, o ignorancia. ¿Cómo se pretende corregir un error si falta confianza, para hacerlo notar? Nos azuzaba a realizar las cosas como a soldados; limpiar la casa, un partido de ajedrez, al monopolio; cualquier labor en la que cogiera la batuta, era tortuosa. No faltaban insultos, y no se medía frente a los más jóvenes, pero si ante otros adultos. Por e...

Robots

—¡Estoy aquí porque no temo perder la vida!  El Sargento Venero le dedica al Serrano una mueca de desprecio y continúa pasando revista. A dedo, —paso al frente— los insta a presentarse con arengas. Todos patriotas orgullosos elementos del Destacamento Héroes del Cenepa - Sinchis 04, designados a operaciones de Investigación Biónica y Cibernética.  —¡Santo infierno! ¡No me hace orgulloso saber que integro un grupo de maricas!  —dice Venero Su andar no tenía nada de marcial, más bien revelaba la chabacanería del aburrimiento. En la tablilla de control físico falsificaba nombres, tallas, marcas; lo supe porque es de aquellos que recitan mientras escriben. Y decía cualquier cosa después de que nos llamaba por algún rasgo étnico o defecto sobresaliente: Serrano, Gringo, Bembón, Chupapollas, -para las mujeres-, y así. —¡No existe forma de defenderse sin matar, Señor! —dice el Gringo. Venero escupe muy cerca de sus botas y sigue pasando lista. Hace ...