Cuento de Terror en el Perú- Parte 1: Parias
Aníbal Quispe despierta con la primera luz. El calor quema en sus fosas nasales, parece respirar ceniza. No sé si el mindfulness le funcione ahora que lo que menos necesita es acordarse de lo jodido que es respirar en el Cerro Parias bajo un Sol de Enero. En Los Symbelmynes hace un calor del demonio donde no puedes dejar de tomar algo helado por piedad. A veces piscinazo. A veces el mar. A veces aire acondicionado. Aníbal Quispe y el aire ceniciento de sus tres metros cuadrados de estera y latas, más el corralón de arena y botellas de plástico que le decoran el paisaje, tienen diecisiete años. Nació con la invasión y heredó la hacienda al fallecer su madre, junto al negocio del reciclaje. ¿Has visto entrando a Trujillo, las lucecitas de la ciudad formadas en el extenso tablero? Pero no has visto las mismas lucecitas desde el cerro. Te crees citadino porque vives en la ciudad, una que no conoces. Si no has visto las luces de la ciudad desde el cerro Parias, no has...