Medio muerto
MEDIO MUERTO
Pese a los cuidados. Julio murió. No lo sabía aún, sólo que caía lento en aguas cristalinas color esmeralda. Que cada vez más al fondo, lo oscuro era un reino silencioso, acogedor, como el abrazo tibio de lo eterno. Esa paz antinatural con la que sueña el mundo, anestesiada de problemas, así flotando entre añoranzas y olvidos que ya no importan más. Arriba intrusas, se cuelan luces de otras circunstancias, parecen mandalas incompletas que se destiñen conforme caen. Estiran sus brazos hasta donde él está, ya sólo llegan unas partículas fluorescentes tan al fondo «¿Estaré yo también descomponiéndome, como la luz?» Piensa. Es que ya no se veía así mismo y ya que estaba oscuro decidió dormir. Cerrar los ojos lo llenaba de placer, lo estuvo postergando por si ese mar calmo le tenía deparadas más visiones seductoras. Demoraba sus párpados para el descanso, como si de prender el cigarro esperado se tratase, aspirando con fruición, sin prisa, engreído de saber que le queda un largo tramo de tabaco por delante. En cambio, ¿con qué aval se estaba entregando a las tinieblas?, qué fue lo que le convenció que debía dejarse ir así, qué lo hizo creer que ya estaba decidido su momento.
Aspira fuerte ansioso y se le
hincha el pecho, ya no se siente tan plácido, desde que le carcome el gusano
por la vida, el corazón a empezado a dolerle. Con los ojos entrecerrados,
lentos de respuesta ahora que ya no quiere seguir muriendo, ve otra vez la
mancha brillante encima de él que se dispersa sin orden, pequeños
tentáculos filosos flotan en el agua, pero ahora si lo alcanzan, lo fulminan.
¡Duele!
Siente que retorna, no está muy seguro de que cuando pensó en
ello, en realidad lo quiso, pero otra descarga le azota el pecho. «Sabe a
hierro».
Lo arrancaron de dorso, succionándolo con 3 electroshocks, vivir
duele, revivir más.
—Bienvenido imbécil, espero no
pretendas suicidarte de nuevo. —le dijo alguien en bata brillante como un
helado. No abrió los ojos esa tarde, no aún; se quedó soñando con las verdes
tinieblas y su matriz de muerte arrullándolo. Ya habrá tiempo de vivir después.

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